Pernell vuelve a sonar. Tengo la playlist aleatoria con 156 canciones. De él, o vídeos dedicados a él, tengo 20. Sin embargo, la playlist me lo pone más que a los demás, y no me puedo sentir mejor. No importa si estoy escribiendo, descansando o reorganizando ideas en el blog: su voz me acompaña como si caminara junto a mí entre capítulos y tazas de café.
A veces no es solo música. Es el eco de alguien que me sostuvo cuando el mundo no escuchaba y, en parte, sigue sosteniéndome. Hoy, mientras actualizo, me doy cuenta de que sigue, en cada melodía que se cuela entre párrafos y ventanas abiertas.
Sé que sueno muy misteriosa, pero no puedo especificar... Es... es algo entre él y yo. Algo que no se borra con el fin de la vida, se reafirma, ya que yo si sigo aquí.